gobierno de Augusto Bernardino Leguía en el Perú, entre 1919 y 1930.
EL ONCENIO DE LEGUÍA
gobierno de Augusto Bernardino Leguía en el Perú, entre 1919 y 1930.
miércoles, 26 de mayo de 2021
DIARIOS DE SAMUEL FRITZ
Samuel Fritz nació, de padres nobles, en (Bohemia) el 15 de junio de 1654. Iniciado en ciencias humanas y filosofía fue admitido en la Compañía de Jesús en 1673 donde estudió Teología con tanto lucimiento que sus superiores le destinaban, desde el principio, para altos cargos dentro de la orden. Después de su ordenación religiosa, Fritz se consagró a las matemáticas y a sus aplicaciones en la medición de las dimensiones terrestres.
En 1684 fue destinado a América conjuntamente con el padre Enrique Richter. De tránsito a su destino estuvo en Madrid, Cádiz, Cartagena de Indias, Bogotá y Quito. Tras una corta temporada en esta última ciudad (1685) se internó a las misiones de Maynas en el Marañón y siguiendo por la corriente de este río, bajó hasta alcanzar la tierra de los Omaguas. Desde entonces y durante cuatro décadas Samuel Fritz fue el gran evangelizador de los omaguas, cocanas, mamás y otras naciones indias en esas boscosas y apartadas regiones de América. Para congregar a los nativos y atraerlos a sus prédicas, el padre Fritz estudió detenidamente la vida y las costumbres de los habitantes autóctonos de la región y aprendió sus lenguas.
Hombre de múltiples actividades: herrero, albañil, carpintero y ebanista, cartógrafo y navegante, misionero y colonizador, el padre Fritz, entendía también de escultura, pintura y arquitectura; construyó altares y pintó imágenes religiosas para sus misiones; sin más instrumento que una canoa india y las estrellas, trazó el mapa de la Amazonía en el que señala la laguna de Lauricocha, en el centro del Perú como el origen más remoto del caudaloso Amazonas. Fue hacia el año 1687, que, con motivo de las querellas entre franciscanos de Lima y jesuitas de Quito por la misión en el pueblo de San Miguel de los Cunibos, la Audiencia de Lima solicitó a las órdenes religiosas en pugna, mapas de la región a fin de sancionar con acierto el diferendo; para este requerimiento el padre Fritz proyectó la mencionada carta guiándose por la relación del padre Cristóbal de Acuña (1640); su confección y revisión le llevó años y años de trabajo hasta que, con el título de Mapa geográfico del río Marañón o Amazonas hecho por el Padre Samuel Fritz de la Compañía de Jesús, misionero en el mismo río Amazonas año 1691, se publicó en Quito el año 1707 por Juan de Narváez y más tarde, fue reproducido por La Condamine en su monumental obra sobre su Viaje a la América Meridional.
Fritz, un viajero infatigable, navegó el Huallaga, el Marañón y el Amazonas fundando en su recorrido, a orillas de estos ríos y en los cursos bajos de sus afluentes, hasta cuarenta pueblos reuniendo a más de cuarenta mil indios omaguas y de otras tribus vecinas. En todas partes fue recibido con entusiasmo y afecto. El primer pueblo que fundó en 1686, como su primer y principal estación misionera, es el de San Joaquín, llamado así porque al pasar por Madrid la Duquesa de Arcos y Aveiro le obsequió un hermoso lienzo de este santo para servir a la catequización de los indígenas de América.
A principios de 1689 Fritz navegó el curso bajo del Huallaga y sobre este río, en el lugar donde fluye el Paranapura, fundó la ciudad de Yurimaguas bajo la advocación de la Virgen de las Nieves, en 1709 .
Fatigado por el excesivo trabajo y con la salud quebrantada, enfermo de calenturas y de hidropesía, bajó por el Amazonas a curarse en Belem do Para en 1689 y aprovechó la ocasión para observar y delimitar la parte del río que le faltaba en la confección de su carta. El gobernador, Arturo Sa de Menezes, creyendo, sin ningún fundamento, que el padre Fritz era espía de los españoles y que la enfermedad del misionero podría ser sólo una treta que le permitiera reconocer el Amazonas brasilero, ordenó su encarcelamiento comunicando el hecho al Rey de Portugal, quien, hasta 1691, no resolvió el caso. Después de casi dos años de cautiverio se le permitió volver a sus misiones de Maynas, pero escoltado por un oficial y varios soldados portugueses.
Fritz se presentó en la capital del Virreinato el 2 de julio de 1692 como un personaje desconcertante. Según descripción de Juan Broinley era alto, enjuto de cuerpo, de color bermejo y luengas barbas blancas; vestía una sotana hecha de hilos de palma con unas rústicas alpargatas en los pies; portaba una tosca cruz de madera de chonta selvática y le acompañaban unos indígenas amazónicos con vestidos y adornos típicos(2). El padre Fritz pronunció en Lima varios sermones en los que daba cuenta de sus tareas evangelizadoras y expuso sus conocimientos de la región donde desenvolvía su ministerio.
Samuel Fritz escribió en Lima un opúsculo Apuntes acerca de la línea de demarcación entre las conquistas de España y Portugal en el río Marañón, con el objeto de reforzar su informe al Virrey. Estos Apuntes fueron publicados por otro misionero jesuita en la selva peruana, Pablo Maroni(3).
Samuel Fritz alcanzó a entrevistarse con el Virrey Don Melchor Portacarrero de la Vega, Conde de la Monclova, solicitándole el apoyo indispensable que garantice y consolide la jurisdicción del Virreinato del Perú sobre los territorios amazónicos frente a las pretensiones colonizadoras de los lusitanos. Fritz redactó un Memorial(4) dirigido al Virrey relatando sus dificultades con las autoridades de Pará y reclamando la necesidad de aplicar una política más firme en las posesiones españolas fronterizas de la selva capaz de garantizar el dominio de la Corona Española y la actividad misionera. Acompañó al Memorial el primer diseño de su mapa del Amazonas y sus afluentes. El memorial y las peticiones de Samuel Fritz tuvieron una respuesta amistosa y favorable de parte del Fiscal Real, que a la sazón era Don Matías Lagúnez, pero el virrey Conde de la Monclova no sólo no entendió ni acogió sus demandas, sino que se inclinó a pensar que todo lo pintado en el mapa y lo escrito en el memorial era más el exagerado entusiasmo del misionero que la realidad y así lo comunicó al rey de España.
Las dotes persuasivas de Fritz se estrellaron, una vez más, contra la incomprensión y la falta de ayuda de las autoridades coloniales. Sin desalientos ni amarguras volvió a la selva. Al salir de Lima, en mayo de 1693, tomó el camino de la sierra y de Huánuco para cerciorarse del origen del Marañón. Siguiendo el curso de este río llegó a Jaén de Bracamoros y al Pongo de Manseriche. De allí navegó hasta sus misiones y arribó a San Joaquín en agosto de ese año retomando su labor evangelizadora y científica entre los omaguas del Huallaga, Marañón y Amazonas en cuyas riberas y bajo su dirección personal se conformaron nuevos y numerosos pueblos. El padre Samuel Fritz, establecido otra vez en Yurimaguas en 1695, dedicó su tiempo a escribir gramáticas y vocabularios de las lenguas de los omaguas y de los Jeberos, pero pronto debió enfrentar nuevas dificultades; todas estas aldeas eran sucesivamente abatidas y saqueadas por grupos armados de "bandeirantes" y esclavistas portugueses que, penetrando en los dominios del Virreinato Peruano, dejaron arrasados estos pequeños y florecientes caseríos.
Ante este avance y atropello de los portugueses, el padre Fritz solicitó a las autoridades de Lima defender nuestra Amazonía de ocupaciones extrañas. Ante la indiferencia de la administración colonial, el religioso, vencido y sin fuerzas, vio pasar a poder de la colonia portuguesa de Brasil varios territorios ganados para la peruanidad.
A fines de 1700, Fritz volvió a Quito por la vía del Napo llevando desde Yurimaguas un grupo de veintitrés nativos bautizados que fueron confirmados por el obispo Sancho de Figueroa sirviendo de padrino el Presidente de la Audiencia y con la asistencia de los notables de la ciudad y numeroso público. Fritz negoció en Quito, aparte de limosnas para sus misiones, una provisión de la Real Audiencia en la que se ordena al Gobernador de Maynas enviar cada año tropas de visita a las misiones para resguardo y protección de los misioneros. Abandonó Quito llevando consigo nuevos sacerdotes para Maynas y Omaguas. Al llegar allí el padre Fritz encontró que el cacique Payoreva, al frente de algunos omaguas, camaris, pebas y ticunas, se había rebelado contra los misioneros quemando las iglesias; Fritz solicitó, conforme a la provisión de la Audiencia de Quito, apoyo militar al Gobernador de Maynas quien envió un contingente de veinte soldados para apaciguar la rebelión. El cacique Payoreva fue apresado y enviado a Borja pero en 1702, huyó de su prisión y se fue con los portugueses a Belem do Pará.
En 1704, Samuel Fritz fue nombrado Superior de las misiones de Maynas y se estableció en Lagunas, sede de esas misiones. El año de 1707 hizo un viaje a Quito para traer nuevos misioneros a la selva. Fue el año de la publicación de su mapa y de la descripción Del Gran Río Amazonas con las misiones de la Compañía dedicados al Rey de España por intermedio de la Audiencia de Quito. En 1712 fue relevado de su cargo de Superior de las misiones por el padre Gregorio, de Bobadilla y se retiró al pueblo de Jeberos como simple párroco. Allí murió el 25 de marzo de 1725 a los 71 años de edad, cuarenta de los cuales pasó en la selva amazónica.
Murió víctima de un tormento singular, de las niguas que se apoderaron de todo su cuerpo. Se le encontró muerto una mañana, tendido en el suelo. En un ataúd que él mismo fabricó, con madera de la selva escogida y cortada por él, fue enterrado en el altar de la iglesia de Jeberos que él también construyó. Fue venerado como un santo por todas las gentes del lugar y de los pueblos vecinos. En un terremoto de 1766 cayó la Iglesia y cuando el misionero, que entonces estuvo a cargo de la Iglesia, removió los escombros, encontró sólo el ataúd con los zapatos y las vestiduras; todo lo demás, carne y huesos, fueron devorados por unas hormigas carnívoras.
l padre Samuel Fritz dejó escrito un Diario de sus viajes y exploraciones que permaneció inédito en Evora (Portugal) hasta su publicación parcial a fines del siglo pasado por Marcos Jiménez de la Espada quien lo recogió en su Noticias Auténticas del Río Marañón, (Madrid: 1890) también apareció parte del Diario de Fritz en el tomo XXIII del Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid (1889-1892). El Diario fue traducido al portugués por Rodolfo García (o Diario de P. Samuel Fritz. Río de Janeiro: 1918) y al inglés por D. Edrnundson (Journal of the Travels and Labours of S. F. in the River Amazonas. London: 1922).
El padre Samuel Fritz es el primer defensor de la peruanidad de las tierras amazónicas. Organizó, él solo, una tenaz campaña de defensa de los derechos territoriales del Virreinato de Lima sobre esta región frente al sistemático avance portugués que lentamente cercenaba grandes extensiones de selva sobrepasando los límites establecidos por el Tratado de Tordesillas. Estuardo Núñez, acucioso investigador de los científicos y
viajeros que han pasado por el Perú, juzgó así el trabajo de este jesuita en nuestra selva:
"La obra de Fritz constituye uno de los primeros experimentos de la aplicación de la ciencia alemana a la realidad del Perú amazónico. Al mismo tiempo, revela el fervor de un hombre puro y sabio, entregado a la obra de la culturización y sensible en medir la trascendencia de la labor colonizadora de los españoles americanos en las selvas orientales. Su admirable visión histórica vislumbra los riesgos de descuidar la delimitación entre los dominios de España y Portugal en el Amazonas. Fritz desplegó y orientó su acción y la de otros integrantes de su orden para consolidar, gracias a la evangelización, la colonización y el conocimiento científico, la jurisdicción del virreinato peruano"
El Oncenio de Leguía fue la época del gobierno de Augusto Bernardino Leguía en el Perú, entre 1919 y 1930. Se caracterizó por el desplazamiento del civilismo como fuerza política predominante, el culto a la personalidad y un estilo de gobierno dictatorial y populista. En lo económico se dio una apertura, considerada por algunos autores excesiva, al capital extranjero, especialmente el estadounidense. Fortaleció al Estado, inició la modernización del país y emprendió un vasto plan de obras públicas, financiadas mediante empréstitos y cuyo fin inmediato fue festejar apoteósicamente el Centenario de la Independencia del Perú en 1921. En el aspecto ideológico, se produjo el derrumbe de los partidos tradicionales y el surgimiento de nuevas corrientes, como el aprismo y el comunismo.
1.2 LOS ESTUDIOS DE LEGUÍA Leguía ha de prepararse en la técnica comercial siguiendo curso de Contabilidad y Practica Comercial, que estudia haciendo cuatro años en dos. Así quedará capacitado para el campo de la administración bursátil, que podría hacerlo un idóneo empleado de oficina y lo pondría en el camino hacia la cima de las gerencias. Pero sus dotes personales, su poderosa fuerza de asimilación al mozo rebasar posibilidades limitadas (Capuñay, 1951, p. 21). Su afán de adquirir nuevos conocimientos se vio motivada por la serie de lecturas que devoraba, que le facilitaron ser una persona culta sin tener estudios universitarios. . He de recordarse que, en tal época, para ser un buen empresario se debía manejar una perspicacia para los negocios y manejar de forma eficaz los números. Su aptitud hacia el mundo financiero empezaría a perfilarse desde muy joven, demostrando una dinámica sin igual en sus posteriores proyectos. Sobre el mismo tema, Sánchez (1993) afirma: “que Leguía aprendió ante todo el inglés, idioma que dominaba; y pienso, aunque no eh encontrado vestigio de eso, que también aprendió alemán, debido a la numerosa inmigración alemana que se extendió en todo el país sureño” (p. 17). Si bien Augusto B. Leguía no fue a ninguna universidad. “Ya maduro sus relaciones con los universitarios se hicieron cordiales como ocurrió en 1919, cuando fue electo Maestro de la Juventud” (Sánchez, 1993, p. 18).
A los 15 años decide regresar a Lambayeque y empieza a trabajar en la firma Prevost. Al iniciar la guerra decide enrolarse como voluntario a la edad de 17 años, donde alcanza el grado de sargento y participa en la defensa de Lima, durante la batalla de Miraflores. Enriqueta Leguía, escribe y publica ella misma, pasajes sobre Augusto B. Leguía con información detallada sobre la experiencia Guerra del ‘79 (1879) menciona: Leguía sale del Cuartel General, tiene sólo 18 años y ya ha mirado a la muerte frente a frente; aturdido y cansado, perdido, pues no sabe dónde ir, se sienta en una banca de la Plaza de Armas de Lima; contempla su uniforme ensangrentado y sollozando se acurruca en la banca, perdiendo noción de tiempo y espacio ¡El cansancio lo ha vencido! Cuando despierta, se toca: Sabe que está vivo; ha tenido más suerte que muchos. Eleva sus ojos al cielo y dando gracias a Dios, promete que si alguna vez tiene la oportunidad lo hará todo por la Patria, esa patria desangrada, humillada y herida que ha penetrado para siempre en su corazón y que será ¡La Razón de su Vida! (Leguía, 2001, pp. 23 - 24). Al terminar la guerra en 1883, regresaría a su trabajo en la firma Prevost. Sin embargo, la empresa sería liquidada, pasando a ser contratado como agente de seguros en New York Life Insurance Co, que le asignaría las plazas de Trujillo, Chiclayo y Piura. A los 25 años en 1888, lo destacaría a Guayaquil donde alcanzar a obtener una pequeña fortuna de tres millones de dólares como seguro y que al final ascendería a 20,000 dólares. Su alto rendimiento le valido ser nombrado como jefe de las oficinas en centro américa, para luego ocupar el mismo cargo en Perú, Bolivia y Chile donde empezó a forjar lazos con otras firmas financieras.
1.4.Propia fortuna
"Carlos Leguía y Cía” dedicada a las exportaciones de arroz y azúcar. Posteriormente administraría la British Sugar Company Limited, conformado por las haciendas La Quebrada, Cerro Azul, La Huaca y San Bárbara. Todas ellas ubicadas en Cañete, así como otras propias o adquiridas por su esposa Julia Swayne en 1890. Leguía, como todo un gentleman inglés, concurría todos los domingos al hipódromo y gozaba cuando le entregaban las bridas de un caballo vencedor de su stud.
A consecuencia del levantamiento de Arequipa encabezado por Sánchez Cerro, es que Leguía es apresado y confinado a la isla San Lorenzo. Jamás recobraría la libertad, mientras tanto su salud se iría deteriorando. Por lo tanto, al llegar a un estado crítico se procede a intérnale en la Penitenciaría Central de Lima (Conocida como Panóptico) Leguía hizo en el panóptico su testamento, redactado por Benavides Loredo. Allí declara: “Habiendo ido al gobierno rico debido a mi esfuerzo personal, con una renta anual de doscientos mil soles, hoy por haberme consagrada por entero a la prosperidad y servicio de esta patria tan querida” (Sánchez 1993, p. 146). El 6 de febrero de 1932 moriría Don Augusto Bernardino Leguía en la clínica “americana” de Bellavista, Callao. Subiría al poder como un hombre acaudalado, sin embargo, recibiría a la muerte de una forma muy distinta. Entre sus objetos personales, solo se encontrarían algunas pólizas de seguro, medallas y varios regalos de gobiernos extranjeros. Hasta el momento es él único presidente que ha fallecido encarcelado y en desgracia de sus familiares, en las peores condiciones a su dignidad como jefe de estado.
A consecuencia del levantamiento de Arequipa encabezado por Sánchez Cerro, es que Leguía es apresado y confinado a la isla San Lorenzo. Jamás recobraría la libertad, mientras tanto su salud se iría deteriorando. Por lo tanto, al llegar a un estado crítico se procede a intérnale en la Penitenciaría Central de Lima (Conocida como Panóptico) Leguía hizo en el panóptico su testamento, redactado por Benavides Loredo. Allí declara: “Habiendo ido al gobierno rico debido a mi esfuerzo personal, con una renta anual de doscientos mil soles, hoy por haberme consagrada por entero a la prosperidad y servicio de esta patria tan querida” (Sánchez 1993, p. 146). El 6 de febrero de 1932 moriría Don Augusto Bernardino Leguía en la clínica “americana” de Bellavista, Callao. Subiría al poder como un hombre acaudalado, sin embargo, recibiría a la muerte de una forma muy distinta. Entre sus objetos personales, solo se encontrarían algunas pólizas de seguro, medallas y varios regalos de gobiernos extranjeros. Hasta el momento es él único presidente que ha fallecido encarcelado y en desgracia de sus familiares, en las peores condiciones a su dignidad como jefe de estado.
A los 15 años decide regresar a Lambayeque y empieza a trabajar en la firma Prevost. Al iniciar la guerra decide enrolarse como voluntario a la edad de 17 años, donde alcanza el grado de sargento y participa en la defensa de Lima, durante la batalla de Miraflores. Enriqueta Leguía, escribe y publica ella misma, pasajes sobre Augusto B. Leguía con información detallada sobre la experiencia Guerra del ‘79 (1879) menciona: Leguía sale del Cuartel General, tiene sólo 18 años y ya ha mirado a la muerte frente a frente; aturdido y cansado, perdido, pues no sabe dónde ir, se sienta en una banca de la Plaza de Armas de Lima; contempla su uniforme ensangrentado y sollozando se acurruca en la banca, perdiendo noción de tiempo y espacio ¡El cansancio lo ha vencido! Cuando despierta, se toca: Sabe que está vivo; ha tenido más suerte que muchos. Eleva sus ojos al cielo y dando gracias a Dios, promete que si alguna vez tiene la oportunidad lo hará todo por la Patria, esa patria desangrada, humillada y herida que ha penetrado para siempre en su corazón y que será ¡La Razón de su Vida! (Leguía, 2001, pp. 23 - 24). Al terminar la guerra en 1883, regresaría a su trabajo en la firma Prevost. Sin embargo, la empresa sería liquidada, pasando a ser contratado como agente de seguros en New York Life Insurance Co, que le asignaría las plazas de Trujillo, Chiclayo y Piura. A los 25 años en 1888, lo destacaría a Guayaquil donde alcanzar a obtener una pequeña fortuna de tres millones de dólares como seguro y que al final ascendería a 20,000 dólares. Su alto rendimiento le valido ser nombrado como jefe de las oficinas en centro américa, para luego ocupar el mismo cargo en Perú, Bolivia y Chile donde empezó a forjar lazos con otras firmas financieras.
1.4.Propia fortuna
"Carlos Leguía y Cía” dedicada a las exportaciones de arroz y azúcar. Posteriormente administraría la British Sugar Company Limited, conformado por las haciendas La Quebrada, Cerro Azul, La Huaca y San Bárbara. Todas ellas ubicadas en Cañete, así como otras propias o adquiridas por su esposa Julia Swayne en 1890. Leguía, como todo un gentleman inglés, concurría todos los domingos al hipódromo y gozaba cuando le entregaban las bridas de un caballo vencedor de su stud.
El Oncenio de Leguía fue la época del gobierno de Augusto Bernardino Leguía en el Perú, entre 1919 y 1930. Se caracterizó por el desplazamiento del civilismo como fuerza política predominante, el culto a la personalidad y un estilo de gobierno dictatorial y populista. En lo económico se dio una apertura, considerada por algunos autores excesiva, al capital extranjero, especialmente el estadounidense. Fortaleció al Estado, inició la modernización del país y emprendió un vasto plan de obras públicas, financiadas mediante empréstitos y cuyo fin inmediato fue festejar apoteósicamente el Centenario de la Independencia del Perú en 1921. En el aspecto ideológico, se produjo el derrumbe de los partidos tradicionales y el surgimiento de nuevas corrientes, como el aprismo y el comunismo.
1.2 LOS ESTUDIOS DE LEGUÍA Leguía ha de prepararse en la técnica comercial siguiendo curso de Contabilidad y Practica Comercial, que estudia haciendo cuatro años en dos. Así quedará capacitado para el campo de la administración bursátil, que podría hacerlo un idóneo empleado de oficina y lo pondría en el camino hacia la cima de las gerencias. Pero sus dotes personales, su poderosa fuerza de asimilación al mozo rebasar posibilidades limitadas (Capuñay, 1951, p. 21). Su afán de adquirir nuevos conocimientos se vio motivada por la serie de lecturas que devoraba, que le facilitaron ser una persona culta sin tener estudios universitarios. . He de recordarse que, en tal época, para ser un buen empresario se debía manejar una perspicacia para los negocios y manejar de forma eficaz los números. Su aptitud hacia el mundo financiero empezaría a perfilarse desde muy joven, demostrando una dinámica sin igual en sus posteriores proyectos. Sobre el mismo tema, Sánchez (1993) afirma: “que Leguía aprendió ante todo el inglés, idioma que dominaba; y pienso, aunque no eh encontrado vestigio de eso, que también aprendió alemán, debido a la numerosa inmigración alemana que se extendió en todo el país sureño” (p. 17). Si bien Augusto B. Leguía no fue a ninguna universidad. “Ya maduro sus relaciones con los universitarios se hicieron cordiales como ocurrió en 1919, cuando fue electo Maestro de la Juventud” (Sánchez, 1993, p. 18).